
Con la guitarra, el bajo, un teclado, el batería, junto con las voces femenina y masculina, se forma una orquesta. Son los encargados de amenizar durante unas cinco horas las fiestas de pueblos como Aguilar de Montuenga o Valdeolmos, a los que van año tras año y se parecen a Bisbal en sus comienzos, aunque nunca se sabe dónde se irá a parar. Puerta 12 es una formación que recorría bares desde 2003 como grupo de versiones, tres años más tarde lo hacía por España como una orquesta de verano.
A Lito, Carlos Castillo, de 30 años, le gusta tocar la batería dónde y cómo sea, aunque empezara con la guitarra y el piano y tuviera que construir su primera batería con su abuelo cuando este instrumento ‘le llamó’. Comenta que hay mucha competencia buena y mala en el mundo de la música y que por eso hay que disfrutar con lo que se hace. “Me gusta tocar para todos los públicos y me da igual el tipo de música, lo que de verdad creo que es bueno es el amplio abanico que tiene la música, que puedo estar tocando un pasodoble y ver una pareja de abuelos sonriendo y soy el tío más feliz del mundo, como si veo a un par de heavys moviendo la cabeza y me pasa lo mismo”. Siente que toca para que la gente disfrute, y no sólo que baile, que lo hace tanto por placer como por ser una forma de vida ya que “el arte, en todos los aspectos, hay que pagarlo”.
Según Lito, el secreto para que una orquesta no se rompa en poco tiempo es que “se ve como un trabajo, entonces empiezas a cobrar un sueldo por tocar, a estudiarte las canciones y hacer ensayos regulares, cosas que con un grupo no puedes porque suele ser algo entre amigos, y ya tienes que quedar si a todos les viene bien. Lo más importante para la música es la seriedad y la constancia”.
El panorama musical de este verano parece que está algo bajo. Lito comenta que “este año el mercado está muy mal porque ha habido elecciones, incluso los grandes que cantan y tocan en España están trabajando menos, porque todo lo que contrata un gobierno, si cambia, no lo contrata el otro, ya sea una rotonda o una orquesta para las fiestas”.
Sin embargo, Puerta 12 mantiene una temporada de actuaciones por los pueblos entre julio y septiembre, en el que los bártulos están siempre preparados para cargarlos en la furgoneta. Aunque aceptan algunos festivales como excepción, el resto del año se dedican a ensayar.
Ocupan casi una hora en recoger los bártulos y Lito es el que más tiempo tarda. Durante el espectáculo si se rompe una baqueta hay que cambiarla rápidamente y sin que se note, mientras que se toca la batería, lo que no es labor fácil. “Al tocar la batería se traza una línea central y todo se abarca con la mano derecha, con la izquierda sólo de la línea hacia la izquierda, pero son muchos elementos a tocar”, explica.
Este batería tiene sentido del humor y gracia en el cuerpo. Cuenta que en una ocasión tuvo que “ponerle un palo a un guitarrista porque de tan borracho que estaba tocaba, pero no se sostenía de pie”, en otra ocasión se quedaron sin guitarrista al terminar porque estaba entretenido en un campo con una nueva amiga, y no recomienda pensar que la aguja que marca la gasolina en las furgonetas de alquiler está rota, porque “al final era verdad que nos quedamos sin gasolina”, comenta.
Para Lito, lo mejor de la profesión de músico “es la satisfacción que da el trabajo bien hecho, mirar a tus compañeros y pensar que todo ha salido bien. Lo peor, los problemas técnicos que no se pueden solucionar, por ejemplo que se estropee la máquina de humo mientras tocas heavy”.
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