Los estadounidenses viven entre pistolas. Quizá es exagerar un poco, pero lo cierto es que la Segunda Enmienda a la
Constitución de los Estados Unidos (1787), ratificada el 15 de diciembre de 1791, dice claramente que “el derecho a tener la responsabilidad de un arma no debe ser vulnerado“.
¿Por qué se sigue permitiendo la venta libre de armas EEUU? Son muchos de los propios ciudadanos los que exigen y defienden su derecho a tener un arma. Es para ellos una costumbre. Además, es una forma sentirse más seguros aunque en algunos casos el efecto sea el contrario, como las masacres que se han ido produciendo, de las que tenemos el ejemplo más reciente de la universidad del estado de Virginia.
Los miembros de la Asociación
Nacional del Rifle, (
National Rifle Association en inglés), fundada en Nueva York en 1871, se definen a sí mismos como la organización de derechos civiles “más grande y más vieja en América”. Los lobbys o grupos de presión e influencia, son muy numerosos en EEUU. El NRA es uno de los más importantes, ya que cuenta con alrededor de 4 millones de inscritos, entre los que se motiva la movilización por el voto en las elecciones, lo contrario a la tendencia general de abstención de la población norteamericana. Se encargan de mantener informados periódicamente a sus miembros enviando circulares, tanto sobre las últimas novedades de la entidad o de los productos que usan, como sobre la ideología de los partidos políticos en el tema de las armas.
Este control y esta gran oposición provocan el miedo en los políticos a manifestar una posible postura contraria a la venta indiscriminada de armas.
Al Gore, vicepresidente de los
Estados Unidos bajo la presidencia de
Bill Clinton y candidato a la presidencia del país en el año 2000, dijo abiertamente que estaba dispuesto a regular la venta de armas y muchos analistas consideran que eso supuso, en parte, que perdiera las elecciones.
La mayoría de la población aboga por acabar con la venta libre de armas, pero en realidad no hay un debate político ni público al respecto que aclare las posiciones y establezca alguna solución. No ha sido tema de discusión desde el intento de asesinato a
Reagan, existe más preocupación en torno a ello en Europa que en el propio país americano, donde lo que se discute, por ejemplo en el
caso de la universidad de
Virginia, es por qué se actuó de una u otra forma y por qué se tardó tanto en solucionar la situación. De ello son también culpables los medios de comunicación, ya que no fomentan ese debate.
¿Qué ocurriría si lleváramos los españoles un arma en el bolso? ¿O si al abrir una cuenta en un banco nos regalasen en lugar de una vajilla una pistola a elegir? (caso real que muestra
Michael Moore, cineasta y escritor estadounidense, en su documental Bowling for Columbine) ¿Cómo nos afectaría? Sentiríamos miedo, nos veríamos desprotegidos dentro y fuera de casa. Y si uno de los principales problemas en España es la violencia sexista, y no sabemos cómo solucionarlo, incrementarían este y otros conflictos con la libertad de dar muerte más fácilmente a otras personas.
La sociedad estadounidense es en gran medida muy individualista. Creen en la protección por sus propios medios ya que en el Estado no se puede confiar. Su cultura, en definitiva, y más aún en estos tiempos, se basa en el miedo. Sin embargo, en cualquier sociedad libre, en cualquier situación, siempre es el individuo el que aporta la última posibilidad, el que decide el arma o la vida.