jueves, 31 de mayo de 2007

Escribir la verdad para otros

La muerte tiene un precio, bien, pues ahora es la verdad, y la "verdad" es que ver esta película es un precio muy alto para enterarse de lo que ocurrió en mayo de 1998, cuando se descubrió la forma en la que el periodista Stephen Glass, de la revista The New Republic, publicaba y por la que tuvieron que redactar una nota de disculpa sobre los 27 de los 41 artículos suyos.




El precio de la verdad (Shattered Glass) de Billy Ray es una obra basada en un hecho real que trata la historia de Steve, cuando con tan sólo 23 años era ya un periodista reconocido en Estados Unidos por su forma de escribir en primera persona, de forma que hacía situarse al lector en la escena junto a él. La película, que empieza de forma despistada, cobra un interés ético para el espectador cuando las irregularidades van descubriéndose a partir de "Paraíso del Hacker", uno de los artículos de Steve, por el reportero Adam Penenberg de la revista digital Forbes, con páginas web falsas y fuentes sin teléfono.






En este momento, en el que el periodismo digital estaba dando sus primeros pasos, una pequeña publicación con escasos recursos descubrió, a partir de la idea de escribir un artículo paralelo al "Paraíso del Hacker", que las mentiras que se publicaban sin control en The New Republic debían tenerse en cuenta. El eco del artículo que publicaron y de la amenaza para el periodismo que destaparon supuso que se revisaran todos los artículos de Stephen, se escribiera una carta de disculpa a los lectores de la revista, se tomaran medidas contra uno de sus mejores redactores e incluso que se suprimieran los artículos suyos del archivo de la publicación. Además, se puso en duda la educación periodística universitaria y se replantearon los códigos éticos y deontológicos de los medios de comunicación en todo el mundo.




La película plantea la profesión periodística como un deber riguroso y sobre el que los profesionales deben responder sin decir "yo no he hecho nada malo". Desde el principio la ideología es que "el periodismo es el arte de captar el comportamiento", pero por supuesto, no de inventárselo. Los periodistas tenemos la obligación de dejar constancia de lo que vemos y oímos para cada artículo que escibimos, no suponemos nunca y en una publicación, siempre que sea posible y no se le ofenda con una mentira, el director debe siempre defender a sus redactores y responder por ellos.

Jimena Ortiz

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